La lluvia nunca vuelve hacia arriba
Será por eso que como ella nuestros conciertos son tan particulares.
Viernes, entre lluvias pertinaces y molestas que no dejaron venir a todos los asistentes que hubiésemos querido, nos plantamos en "The Quiet Man", un emblemático pub irlandés sito en pleno Raval ante lo que sería un concierto familiar: poquitos pero muy bien avenidos.
Si el inicio fue inquieto y preocupado, el final fue apoteósico y carismático.
Los problemas siempre encontraron soluciones, si bien, aprovechándonos de la presencia de nuestros amigos a los que siempre les pedimos estos "pequeños" sacrificios (¡Gracias de todo corazón Dani! - amigo Daniel es mi amigo fiel- :-D)
Aunque pasen 1 millón de conciertos siempre se me ponen los pelos de punta y la inquietud porque todo salga bien siempre viene recompensada por los aplausos recibidos y las felicitaciones.
Como siempre nos quedamos con ganas de más, tendréis pronto más noticias al respecto, para que la espera no se os haga muy larga os dejamos un pequeño fragmento de nosotros mismos en acción:
Muchos saludos y besos.




